Lo más importante a la hora de calentar una casa es que todas las puertas y ventanas estén en perfectas condiciones, pues una sola rendija por increíble que parezca, es capaz de provocar una corriente de aire que aminore la temperatura y por tanto baje la efectividad de la calefacción, o dicho de otra manera tengamos que calentar mas la casa para compensar esa pérdida de temperatura.

 

El aire frío se cuela por cualquier ranura u orificio, y basta que una puerta no tenga picaporte para que por ese agujero penetre un incordioso aire frío,m pero si además en otro extremo de la habitación hay una ventana que cierra mal o un capialzado que deje pasar el aire, entonces se produce una corriente de aire que circulará dejando una estela de frío a todo su alrededor.

 

El frío podemos combatirlo llevando ropa adecuada, y si estamos en nuestra vivienda podemos llevar unas zapatillas de estar por casa y unos calcetines mas gruesos de los que usamos en la calle.

 

Pero la ropa no nos calentará lo suficiente si la casa está demasiado fría, así que el mejor remedio es colocar una estufa o un aparato calefactor.

 

Una estufa con efecto llama

 

La estufa eléctrica con efecto chimenea es una buena solución para caldear una estancia y al mismo tiempo sentirnos doblemente a gusto disfrutando de su efecto llama que crea un ambiente relajado ya que aparte de ser un elemento decorativo, al tener forma de chimenea, nos hace sentir un placer especial cuando estamos sentados frente a ella, ya que es mas acogedora que cualquier otra precisamente por este efecto llama.

 

Esta estufa tambien puede utilizarse como decoración cuando no activemos la calefación pues se integra perfectamente en cualquier sala de estar aunque al ser  portátil, puede llevarse a cualquier otro sitio sin ayuda de nadie pues a pesar de su solida apariencia solamente pesa unos 6 kilos.

 

Además su bajo consumo comparándola con otras calefacciones, nos permitirá ahorrar algo de energía puesto que sus 1.200 w. a plena potencia  son suficientes para mantener una habitación caliente, eso sí, teniendo la precaución de cerrar bien las puertas y ventanas, y de bajar las persianas cuando ya no de el sol en la estancia.