El babero, babadero o babador toma su nombre de la baba, el nombre común con el que conocemos la saliba, y es que antiguamente le colocaban a los bebés un trapo anudado al cuello a modo de babero, y desde entonces se jha ido perfeccionando aunque manteniendo el mismo concepto.

 

Aquellos trapos viejos dieron paso a baberos protectores para la ropa fabricados por supuesto con telas lavables y al tratarse de una prenda de protección, se fabrican con tejidos lo suficientemente buenos como para impedir el traspaso de líquidos puesto que al estar en contacto directo con la camisa o camiseta, si el tejido no es impermeable, no tiene sentido utilizarlo.

 

Aunque el sistema de cierre tradicional es el de cintas que se atan al cuello por detrás de la cabeza, hoy en dia resultan más practicos otros tipos de cierre, generalmente los de cinta velcro porque evitan  los cordones del babero que a veces se rompen y otras no se pueden deshacer los nudos, con el consiguiente riesgo para quien se lo pone y por supuesto el deterioro de la prenda.

 

La facilidad de manejo de los cierres de velcro se ha impuesto porque no solo ahorran tiempo sino que son muy fáciles de quitar en caso de necesidad inmediata, al contrario de lo que sucede con los que se atan.

 

Lo habitual es fabricarlos incluso en materiales plásticos para poder lavarlos sin meterlos en la lavadora, pasándoles un paño húmedo, pero también se fabrican muchos modelos de baberos para bebés y personas mayores confeccionados con algodón con tela rizo porque resultan muy suaves para limpiar la boca, aunque es obvio que para eso está la servilleta, pero aún así el babero también sirve para limpiar la boca.

 

 

 

se lava como una prenda común, siendo también populares los plastificados que se limpian pasándoles un paño húmedo. Como variantes del babero pueden destacarse las diversas prendas que con idéntica función se introducen al niño por la cabeza disponiéndose a modo de poncho, delantal o camiseta protectora.